Borrando límites

Nuestra vida cotidiana está atravesada por tecnologías que, poco a poco, fueron colmando y ganando espacios públicos o privados. Si bien esta dicotomía (público/privado) atraviesa muchas más problemáticas que la tecnológica, vamos a quedarnos con esta última.
Imagínense que concurren a una marcha, a un recital, a la cancha. Todos sabemos, aunque a veces la sapiencia sea inconsciente o esté demasiado implícita en el uso, que podemos ser retratados y/o filmados (y por lo tanto identificados) por alguna cámara. También sabemos que por lo general la calidad de una imagen (estática o en movimiento) suele depender de factores como la lejanía a la lente o la capacidad del teleobjetivo utilizado.
Sin embargo el Gigapan rompe con la lógica de la distancia espacial. Este dispositivo permite, entre otras cosas, calcular la cantidad de disparos necesarios para cubrir un determinado espacio y mantener la calidad de la imagen. Vale decir, estamos ahí, nos sacan miles de fotos (esto dependiendo del espacio a cubrir) con altísima definición. Mantienen el detalle de una foto sacada a 3 metros, donde el dispositivo tecnológico, o sea la cámara, está visible, frente nuestro. Pasen y vean.
Los límites, parecen ir desdibujándose de a poco. ¿Avance tecnológico? Ok. ¿Pero podemos ser tan ingenuos de desconocer un avance sobre los espacios públicos? Los mecanismos de control pueden asumir tanta caras…
Micaela Sánchez Malcolm