Qué puede pasar después de las elecciones presidenciales de octubre: la competencia entre las telcos y cableras, el marco regulatorio, los nuevos jugadores, las tarifas y cuáles podrían ser las “monedas de cambio” en la pulseada política. Las diferencias entre los candidatos.

Artículo publicado en Information Technology, en la edición de septiembre.
Un abismo parece abrirse entre el sector y algunos referentes políticos de las comunicaciones, cuando se pone sobre el tapete los próximos pasos regulatorios a seguir después de octubre. Mientras se define el tablero político para las elecciones presidenciales, no abundan los matices entre los candidatos respecto a cuál será futuro de las telecomunicaciones y la radiodifusión en el país. Sin embargo y pese a que la incertidumbre continúa, tanto la consolidación del oficialismo en el poder como la llegada de un nuevo gobierno prometen novedades. Pero no antes de 2008.
Con las variables en juego, se abren tres escenarios posibles (ver aparte) que INFORMATION TECHNOLOGY confeccionó en base a entrevistas con distintos expertos del sector. Cada caso tendría distintos efectos colaterales: el aumento de las tarifas telefónicas, la redefinición del Servicio Universal, la entrega de frecuencias celulares, la elección de una norma de TV digital, son algunas de las “monedas de cambio” mencionadas en los pasillos del Estado, empresas y consultoras.
“No descartaría la posibilidad de que se mantenga el status quo. El Gobierno ha tenido en estos años un rol pasivo que tal vez se explica con la fragilidad con la que accedió al poder”, señala Ignacio Perrone, ICT Industry Analyst de Frost & Sullivan. “Ni Lavagna, López Murphy, o el peronismo disidente, por ejemplo, tienen un posicionamiento muy claro, aunque podría pensarse que el candidato de Recrear tendría un corte más liberal, desregulador, y Lavagna apostaría a la industria nacional”, completa Perrone. “Pero no creo que haya grandes modelos en disputa.”
Un primer escenario posible señala la sanción de un nuevo marco regulatorio, aunque con leyes diferenciadas para las telecomunicaciones y la radiodifusión, conservando la prohibición de que las telefónicas ofrezcan televisión a través de sus redes. En esa hipótesis, los operadores de CATV avanzarían con las prestaciones de voz, en tanto que recrudecería un potencial conflicto entre el Gobierno y las incumbentes, como sucedió ante el tribunal del CIADI años atrás.
A este primer escenario suscribiría el kirchnerismo, o al menos así lo esboza uno de los hombres del Frente Para la Vitoria (FPV) con voz y voto en el sector de las comunicaciones. “Considero que no hay que mezclar radiodifusión con telecomunicaciones, pero todo lo que sea contenido debe ser regulado por la ley de radiodifusión. O sea que yo voy a sostener en el debate que la IPTV (NdE: el estándar impulsado por las telefónicas) también sea considerada radiodifusión, aunque no use espectro, como es el caso de la TV por cable”, afirma Osvaldo Nemirovsci, diputado por Río Negro (FPV-PJ) y presidente de la Comisión de Comunicaciones e Informática de la Cámara Baja. El legislador evalúa la posibilidad de incluir en un proyecto de ley una división de la industria por roles, como sucede en el sector eléctrico: el que produce no distribuye.
Una segunda alternativa potencial sería a pedir de boca de las tendencias convergentes y del mayor anhelo de las incumbentes: la sanción de un nuevo marco regulatorio que permita a todos los actores brindar todos los servicios de telecomunicaciones y radiodifusión. “Si las telefónicas quieren hablar de video y competir en todos los ámbitos, habría que hablar también de desagregación del bucle y la portabilidad numérica”, repasa Juan Gnius, VP de Signals Telecom Consulting. “Si finalmente dan contenido, dependerá de los miembros del nuevo gobierno. Hoy no pueden por ley, y si quieren cambiar esto tendrían que pasar primero por el Congreso”, señala.
En este escenario se motorizarían la expansión de tecnologías como IPTV y DTH, a la vez que se consolidarían las ofertas de telefonía IP, WiMax, los accesos de banda ancha y las redes celulares 3G. Para Nemirovsci, “es un error de la legislación correr detrás de la tecnología porque queda antigua de manera muy veloz. Soy enemigo de la utilización de términos tecnológicos en la legislación, porque no significan lo mismo al año siguiente”.
Un tercer escenario comprendería mantener las mismas leyes vigentes hoy, con la prohibición a la que las incumbentes incursionen en la radiodifusión, aunque con un marcado aumento en las tarifas de los servicios públicos (entre ellos, las telecomunicaciones). “Sería sumamente negativo para las telefónicas, que no se quedarían de brazos cruzados”, dice Perrone, de Frost & Sullivan.
Sin embargo, hay quienes confían en que las nuevas tecnologías marcarán el ritmo regulatorio en el país. “Tarde o temprano el juego se va a abrir para las telcos en el área de contenidos, y los cableros se van a meter de lleno en los servicios de voz”, afirma Hernán Galperín, docente de la Universidad de San Andrés, experto en telecomunicaciones y asesor de Gobiernos, el Banco Mundial, la CEPAL, entre otras organizaciones. “Todos los incentivos del negocio marcan eso. El punto será en qué plazos se va a dar, y eso depende del juego político”, agrega.
El club del trueque
Para Galperín, las definiciones regulatorias parecen lejanas, aún después de las elecciones, y habrá que prestar atención a la letra chica. “El gobierno pagaría muy caro el precio de dirimir entre estos intereses. Creo que van a arreglar con cambios al marco actual los temas más urgentes. La moneda de cambio puede ser el Servicio Universal, o implementar la norma estadounidense de TV digital”, advierte. En las conversaciones suelen colarse, también, temas como el aumento de tarifas, la fusión Multicanal-Cablevisión, y qué sucederá con los activos de Telefé (que según la Ley de radiodifusión actual y la Ley de Bienes Culturales, no podría pertenecer a Telefónica).
Al margen de lo que suceda en los próximos meses, los operadores de TV por cable tienen una certeza: su desafío convergente es desarrollar las prestaciones de voz, un terreno casi inexplorado por las cableras -a excepción de experiencias como Vontel- y que, a diferencia de las telcos, no tiene ningún obstáculo legal por rebatir. “Estamos en un momento de transición y eso es un problema”, explica Perrone, de Frost & Sullivan. “El triple play es una parada intermedia, y a quienes lo ofrezcan les permitirá un aumento del ingreso, fidelizar clientes. Pero el recorrido tiene que ver con la convergencia fijo-móvil, por lo que es raro para las cableras desarrollar un negocio de telefonía fija que está languideciendo”, agrega.
En agosto de este año, resurgieron algunos cortocircuitos entre las telefónicas y el Comfer, cuando el presidente de Telefónica, Eduardo Caride, insistió públicamente con los planes de la empresa de brindar televisión. A la par de las protestas de los operadores de TV por cable, Julio Bárbaro, interventor del organismo, “sugirió” al grupo español que podría perder su licencia de telecomunicaciones en caso de insistir con la estrategia de ofrecer radiodifusión. Telefónica ha realizado algunos ensayos con el estándar IPTV, pero debió dar marcha atrás con el servicio Speedy TV, luego de que el lanzamiento derivara en una denuncia ante la Justicia por parte de Supercanal, el operador de Grupo Vila que presentó un recurso de amparo a fines de 2006.
Otro renglón que en los últimos meses estuvo relegado podría volver al centro de la escena después de octubre. “Durante el primer año del próximo Gobierno va a haber un reajuste tarifario en los servicios públicos en general, por razones de política internacional. Cristina (Fernández de Kirchner, candidata presidencial del FPV) tiene un discurso que pretende atraer inversiones del exterior y los índices macroeconómicos van a contramano”, explica Gnius.
Desde la asunción de Eduardo Duhalde a la presidencia, en 2002, las tarifas telefónicas han permanecido pesificadas y congeladas, convirtiéndose luego en un baluarte de la gestión Kirchner. “La contrapartida de tener las tarifas congeladas –complementa Gnius– es ahogar la competencia, pero a pesar de ello las incumbentes están pidiendo aumentos. Si cambian los precios eso descomprimiría la situación entre las telefónicas y sus competidores”.
Para Galperín puede haber diferencias según quién asuma la presidencia este año. “Pero nadie apuesta a eso”, aclara, “porque no parece haber dudas de quien va a ser la ganadora. Creo que el tema central serán las tarifas y el próximo Gobierno tendrá que definirlo, sea quien sea. Incluso desde el oficialismo no van a poder dejar pasar otros cuatro años sin intervenir.” En sintonía, Perrone sostiene que las tarifas serán protagonista en los próximos años: “sacando los celulares, el principal negocio de Telefónica y Telecom siguen siendo los ingresos de telefonía, y un centavo menos o más les significa mucha plata. La apuesta a los contenidos será a largo plazo, y van a tardar en ser parte sustanciosa de sus ventas”.
Primos no tan lejanos
Si antaño había dos veredas bien definidas –cableras versus telcos–, la dinámica convergente del sector y la próxima batalla por los contenidos obliga a contemplar a nuevos jugadores como competidores directos y, probablemente, en el mediano plazo. Aunque en mercados como el argentino reportan inversiones inferiores a sus “colegas”, la importancia de firmas como Yahoo o Google es creciente en la región y podrían ejercer algún peso en los debates regulatorios.
“Se puede ver de dos formas”, explica Gnius, de Signals, “por un lado, hay empresas que aprovechan las redes instaladas con aplicaciones que requieren cada vez mayor ancho de banda, en un escenario en el que, si las tarifas no van a la baja, se duplica la capacidad de los servicios”. Pero, por otro lado, “¿quién va a invertir en infraestructura?”, se pregunta. “Es el debate de la neutralidad de la red, que más temprano que tarde se va a tener que dar en la Argentina.” Galperín coincide: “hay que abandonar la idea de que la disputa es entre quienes detentan las redes, sino también con quienes dan contenido y las compañías eléctricas”, complementa.
Del lado de las telefónicas, la oferta parece consolidarse en cada vez menos jugadores, especialmente a partir de que Grupo Telefónica adquiriera la participación de Olimpia en Telecom Italia y, con ello, acciones en Telecom Argentina. “Es correcto que está todo centrado en Telefónica y Clarín, pero no me olvidaría de Telmex y su participación en CTI Móvil”, aventura Perrone.
En el mapa de los reclamos regulatorios, las filiales del Grupo Carso, perteneciente al millonario mexicano Carlos Slim, se encuentran en un punto intermedio: recientemente salieron al cruce de las incumbentes para reclamar la apertura de las redes a la interconexión de servicios de telecomunicaciones, pero también han remarcado la necesidad de actualizar el marco regulatorio de modo que las telefónicas puedan brindar radiodifusión. “Desde lo regulatorio habría que considerar que una situación de duopolio no sea un negocio de rentas, sino que haya competencia, como habilitar el unbundling, en zonas o servicios, para bajar las barreras de acceso al mercado”, explica Perrone.
Para el diputado Nemirovsci, cuyo actual mandato finaliza en diciembre de este año, “uno no puede legislar sobre la base de desconocer el pensamiento de la industria. La portabilidad numérica es más un tema de comercio de tecnología y no creo que le caiga simpático a las empresas. La desagregación tiene más posibilidades, y hay condiciones tecnológicas como para hacerla”. “No creo –agrega– que las telefónicas modifiquen su rentabilidad en virtud de la última milla.”
En tanto IPlan crece dentro del segmento pymes, tanto Telmex como Nextel se consolidaron en el segmento corporativo y todavía se reservan sus planes tras la adquisición de Ertach y Velocom, respectivamente. Pero al margen de los lanzamientos de las redes celulares 3G y las promesas de WiMax, las telecomunicaciones no depararían demasiadas novedades para el mercado corporativo en los próximos años. Las nuevas tecnologías de acceso podrían jugar un rol estratégico importante y convertirse, según Perrone, en atajos para las cableras y las empresas: “se pueden generar alianzas entre operadores, o adquirirse unos a otros”.
El actual marco legal de las telecomunicaciones, según Nemirovsci, “es una norma sustentada sobre la existencia de un monopolio estatal, fue hecha para Entel. Tiene que haber una nueva ley que contemple el fuerte desarrollo que ha tenido ese sector. Si seguimos con el decreto 764, se convertiría todo en una inmensa retacería legal, que la verdad bastante daño ha causado en cuanto a la desregulación apresurada e irreflexiva”. Todavía, según parece, quedan muchas pulseadas por resolver. Sin embargo, Nemirovsci apresura algunas respuestas: “¿Va a haber nuevas leyes? Si ¿En qué plazos? Bueno, trataremos que sea lo antes posible”.
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La bola de cristal: tres escenarios posibles postelecciones
1) Nueva ley. Las cableras pueden dar voz pero las telefónicas no pueden transmitir contenidos (no se modifica el marco de radiodifusión)
2) Las cableras pueden dar voz y las telcos contenidos. Aparecen nuevos jugadores
3) Como hasta ahora, no hay nueva ley, y aumentan las tarifas en servicios públicos
Escenario 1
Marco regulatorio: Se promulgan leyes nuevas, pero diferenciadas, para los sectores de Telecomunicaciones y de Radiodifusión.
Tarifas: Se mantienen congeladas.
Inversiones: Se mantienen estables, principalmente impulsadas por los nuevos servicios de voz de las cableras y la expansión de la banda ancha.
Nuevas tecnologías: Continúa el crecimiento de la telefonía IP y la VoIP, y la banda ancha celular a través de 3G.
Cableras: Comienzan a explotar el triple play con la oferta de servicios de voz y contenido on line.
Telcos incumbentes: Siguen sin poder entrar en la radiodifusión. Reflotan las demandas en el exterior (CIADI). No se avance en la apertura de las redes, ni con los acuerdos de interconexión.
Otras telcos: Telmex y Nextel refuerzan sus estrategias sobre WiMax. Las cooperativas lanzan formalmente su operador celular.
Nuevos jugadores: Firmas como Google mantienen el perfil bajo en cuanto a la competencia directa con los operadores locales.
Escenario 2
Marco regulatorio: Se una ley según la cual tanto las telefónicas como los cableros pueden prestar servicios de telecomunicaciones y radiodifusión.
Tarifas: Las tarifas suben. En parte, esos aumentos son “amortiguados” en el precio de los nuevos paquetes de servicios o ajustando variables como los abonos básicos.
Inversiones: Marcado ascenso de las inversiones para impulsar la oferta convergente de servicios, la adquisición y generación de contenidos, y las nuevas aplicaciones.
Nuevas tecnologías: Empiezan a expandirse tecnologías como la IPTV y DTH, además de consolidarse la telefonía IP, WiMax, los accesos de banda ancha y las redes 3G.
Cableras: Refuerzan sus estrategias de voz y banda ancha. Empiezan a sondear posibles alianzas para incluir telefonía móvil en su oferta. Se concreta la fusión Multicanal-Cablevisión.
Telcos incumbentes: Se define formalmente la propiedad de algunos medios (Telefé, controlada por Telefónica). Se desagregan las redes para el ingreso de nuevos competidores.
Otras telcos: Jugadores como Nextel, CTI Móvil, Telmex, DirecTV y las cooperativas se ven impulsados a buscar acuerdos con los grandes proveedores.
Nuevos jugadores: Jugadores de otros sectores (software, Internet, etc) empiezan a jugar fuerte en telecomunicaciones y radiodifusión a partir de la oferta de contenidos y aplicaciones.
Escenario 3
Marco regulatorio: Se mantiene el actual marco regulatorio (radiodifusión y telecomunicaciones por separado), con las mismas prohibiciones.
Tarifas: Se aumentan las tarifas de los servicios públicos en general, y de telecomunicaciones en particular.
Inversiones: Continúan en los niveles de los últimos dos años.
Nuevas tecnologías: Las conexiones de mayor ancho de banda (3G y WiMaX) continúan reservadas a los segmentos corporativos y de mayor poder adquisitivo. La voz por IP crece a tasas similares.
Cableras: Refuerzan sus estrategias para los servicios de voz.
Telcos incumbentes: Impulsan el aumento de tarifas, obstaculizan el acceso a las redes y apoyan sus metas de rentabilidad de las conexiones de banda ancha.
Otras telcos: Telmex, Impsat, Nextel y las cooperativas apuestan a competir en sus “nichos” originales y aprovechando el valor agregado de las nuevas tecnologías.
Nuevos jugadores: comienzan a lanzar aplicaciones y servicios, pero dentro de sus “entornos naturales” (Internet, principalmente)